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Página-denuncia sobre las editoriales de autoedición: http://www.reflejosdenadie.com/belgeuse.pdf
José Urdiales de Colinas
6 de enero 2007
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Alguien está detrás de mí. Sé que está a mis espaldas mirando lo que hago. Su respiración es entrecortada y hace ruidos con la boca. Presiento que se acerca lentamente. Puedo, ahora, incluso oler su fétido aliento.
Me dice con voz sorda:
Se aleja sin yo volver la cabeza. Sé quién es y lamento su estado de lucidez. Él es uno más en esta casa de locos. Siempre se acerca por detrás de mí mientras escribo, me dice una sentencia y se va. No espera respuesta... Él se sabe la respuesta.
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(Dos fotografías y una imagen)_______
EL ABUELO CON MUSGO EN LA CABEZA ![]()
(Fotografía tomada por Jeremías)______
(Dibujo a carboncillo de Jeremías)_______
(Pintura al óleo de José Urdiales)_____
EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE
MONSTRUOS
(Fotografía en el salón. 1654 x 1240)______
Prólogo de Reflejos de Nadie
El proyecto de este libro era el reflejar un comportamiento trastornado en una mente escindida; pero me di cuenta que para cumplir ese objetivo debía de pensar antes como una mente escindida...
A Jeremías le conocí en un internado cuando realizaba un estudio sobre la catoptrofobia (temor morboso a los espejos o de verse reflejados en ellos) en esquizofrénicos. Su tratamiento me ha posibilitado descubrir una personalidad que jamás hubiera sospechado en un esquizofrénico de tipo paranoide. La oportunidad que he tenido de mantener una estrecha relación con él, me ha servido para esclarecer el factor símbolo en todas las filias y fobias, y que en la mente del catoptrófobo ese factor se representa en el Yo negado. El miedo de Jeremías de contemplarse personifica el conflicto conciencia-Yo en, y durante, la introspección. Eso me ha permitido, como autor, incorporarme a la realidad del personaje a través de su álter ego.
Reflejos de Nadie está escrito a la manera de “al óleo”. La primera capa literaria fue empezada a dar el 1 de abril de 1999. Seguramente tardará años en secar completamente estos “reflejos”, como toda obra realizada en esta técnica pictórica, por eso es recomendable releer las pinceladas literarias sin “pringarse” en ellas... Aunque yo no dejo de oír el Grito de Munch en el eco de su lectura final.
En todo momento he sentido que este libro está vivo. Nunca he dejado de corregirlo y ampliarlo. Nació como un engendro, me inspiré en su deformidad, y ahora es como un niño que intenta ganarse a los lectores con su secreta aparición. Pero es un niño maldito, basta con percibirlo en el espíritu de la letra... Y seguirá creciendo en la imaginación de aquellos que crean en él.
No es un libro fácil de asimilar por la densidad de la información y el entramado estilístico; no obstante, he intentado exponer con la máxima simplicidad formal posible. Pero he de advertir que no es una lectura de entretenimiento, más bien es una reflexión filosófica con tintes dramáticos, cuando no trágicos. En cualquier caso, es recomendable leerlo en orden a sus partes, orden cronológico, para mejor comprender la evolución del único personaje de la obra.
El personaje de Jeremías está representado como una metáfora del ser humano; destinado a ser quien es: un ente de razón.
Advertencia: Esta obra literaria no la recomiendo a ningún menor de mente ni mayor demente.
6 de Junio 2006